
Siempre estuve acompañado por el frío de mil noches de invierno, siempre fui aquel que caminó en torno a la depresión. Una y otra vez fui derrotado por mi propio ser y su cobardía mas profunda oculta tras heladas barreras de hielo. Siempre pensé que eso era el destino.
Jamás lo cuestioné...
El día de hoy despierto en un lugar diferente, aquel muro de cristal que nunca me atreví a cruzar se muestra frente a mi completamente agrietado y en momentos de desmorona parte por parte.
¿Es éste el resultado de todos esos días de sufrimiento?
Mis ojos reflejan solo el eco de la satisfacción de haber logrado algo, prevalece el sentir de que no hice nada para conseguir esto.
¿Es tan poco satisfactorio el hecho de vencer a la propia vida?
Me doy cuenta de que solo caminé el sendero de la pena y la desdicha para acrecentar el valor de mi recompensa, aunque esto solo es otra idea insegura que se unirá a las demás.
Nada fue como lo esperaba. El sol salio, alejo la oscuridad, me liberó de las cadenas que me limitaban y el tiempo pasó.
¿Donde está?
Después de tantos días, aquella persona del otro lado desapareció de mi vida junto con el cristal. No la volví a ver y aunque nadie notó el cambio, aunque nadie supo nada de mi pasado o de mi presente, yo me sentía mas vació que antes.
No tengo la sensación de calma que esperaba luego de enfrentar la oscura revelación de aquel entonces y comienzo a pensar que se debe a que no gané de la forma que yo quería.
La vida me había dado ventaja, me había dejado descansar de mi dolor.
Eso no es lo que necesito.
Y nuevamente estoy en ese lugar, una vez mas la barrera se hace presente frente a mi, pero esta vez no hay nadie del otro lado. Ya no veo una razón para intentar cruzar pero no quiero conformarme. No quiero poner fin a esto sin más, quiero cambiarlo...
Mis puños ensangrentados, mis ojos llenos de lagrimas, mi alma pide a gritos un respiro. Ya no me quedan fuerzas para seguir peleando contra la barrera que yo mismo deseé volver a enfrentar. Sin nadie a mi alrededor, sin motivos para levantarme, solo me encuentro de rodillas entre la frialdad de la penumbra. Nadie se dio cuenta de mi ausencia, por eso nadie me da motivos para regresar a esa vida fácil que se me otorgó por momentos...
Miles de personas de un lado...
Solo una del otro lado y que se ausenta en el momento en el que necesito su ayuda.
¿Qué sentido tiene?
Las lagrimas que se derraman se mezclan con la sangre, con los fragmentos del primer cristal y me reflejan en un mundo diferente que me muestra de una manera cruel que no voy a poder salir...
Todo mi pasado se reúne en mi corazón y con un último esfuerzo busco crear un futuro diferente pero...
El dolor jamas fue tan insoportable,
la tristeza tan profunda,
el miedo tan inmenso,
el odio, la desdicha, la pena...
Un completo caos emocional dominó mi interior, pero nadie notó la diferencia.
Jamás vieron la verdad...
Creí que nadie podría ver realmente como son las cosas, pero hay alguien que presenció todo, algo interior me permite saberlo. Presenció cada segundo, todo lo que hice, todo lo que paso y lo que sentí. Esa persona no está a mi lado pero ambos sabemos desde lugares diferentes que enfrentamos lo mismo, estamos en el mismo lugar pero en sitios diferentes del universo que existe dentro de nosotros mismos, el cual compartimos en soledad.
Conseguí una respuesta, conseguí cambiar las cosas.
Logramos vencer, lograste vencer, me ayudaste a vencer.
La vida no dio un giro, nosotros comenzamos a vivir la vida.
Pero esta vez de un modo diferente.
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